Desamortización

Durante el siglo XIX San Jerónimo de Cotalba sufrió varias desamortizaciones y las consecuentes exclaustraciones.

La última etapa del monasterio: la desamortización

En 1812 los monjes abandonan San Jerónimo de Cotalba, cuando las tropas napoleónicas les obligan a evacuar el monasterio en el transcurso de la guerra de la independencia, hecho que no significó la desposesión ni la desamortización de ninguno de sus bienes. Finalizada la contienda los monjes regresan al lugar.

Durante el siglo XIX San Jerónimo de Cotalba sufrió varias desamortizaciones y las consecuentes exclaustraciones, la primera de ellas sucede en 1820, durante el trienio liberal. Tras este periodo, los monjes retornan al monasterio e intenta volver a organizar la comunidad y a reactivar su economía.

La desamortización definitiva llega mediante los decretos de Mendizábal. La orden de salida de los monjes está fechada el 6 de agosto de 1835. En este momento, la comunidad de monjes de San Jerónimo era la más numerosa y joven de la Comunidad Valenciana.

Años después la familia Trénor, de origen irlandés, adquirió la finca. Si para otros conventos la venta a un particular supuso su definitiva sentencia de muerte, en el caso de Cotalba la venta fue su salvación.

Federico Trénor y Bucelli inició la recuperación del monasterio, se convierte en una activa explotación agrícola, gran productora de moscatel. En este periodo se invierte considerablemente en el inmueble, acondicionando una parte del mismo como vivienda, y recuperando algunos elementos originales.Federico Trénor y Bucelli inició la recuperación del monasterio, se convierte en una activa explotación agrícola, gran productora de moscatel. En este periodo se invierte considerablemente en el inmueble, acondicionando una parte del mismo como vivienda, y recuperando algunos elementos originales.

Posteriormente pasa el monasterio a manos de Federico Trénor y Palavicino, quién también realizó importantes mejoras en el edificio y convirtió los huertos del lado oeste del convento en un jardín romántico de estilo francés. El jardín, entre el convento y el acueducto, es un bello paraje, exponente de la naturaleza de la comarca de la Safor.

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En 1936 estalló la guerra civil, una contienda que hizo vivir a Cotalba duros momentos. Las necesidades de la guerra convirtieron el convento en hospital para los heridos en combate, así como lugar de asilo para los ancianos. Durante la guerra desapareció la espléndida custodia de Cotalba, que se guardaba en la colegiata de Gandía, y de la que sólo se conserva alguna imagen.

El trabajo de devolver Cotalba a la normalidad tras la contienda fue muy duro pero el empuje de María Jesús Trénor Mascarós, baronesa de Alaquàs, lo hizo posible. En 1946 se cedió el uso, de parte del convento, a las Carmelitas Descalzas que se habían quedado sin casa tras la guerra.

La familia Trénor, a través de cinco generaciones, ha sabido mantener y conservar desde entonces, con sensibilidad y respeto este valioso patrimonio arquitectónico.

El monasterio y su entorno fueron declarados Bien de Interés Cultural como monumento en el año 1994.