Arma Christi

El hueco original de acceso a la escalera desde la planta baja era de estilo gótico valenciano con forma de arco conopial, existiendo marcas de la baranda original.

El hueco original de acceso a la escalera desde la planta baja era de estilo gótico valenciano con forma de arco conopial, existiendo marcas de la baranda original. El hueco del ventanal fue realizado con un arco escarzano rebajado y corresponde al bajo gótico. El hueco estaba tapiado por una reforma de los monjes del siglo XVIII, pero estaba abierto en la época en el que se construye.

Existe una bóveda en la planta baja de la escalera de traza barroca o neoclásica de 1759. Aparece un florón central con un ángel cómo los de las ménsulas del claustro este, siendo de la misma época. Debió pertenecer a otra bóveda gótica preexistente.

La puerta y escalera Arma Christi o “puerta de los leones” son obra de Pere Compte y los ángeles son atribuidos a Damià Forment. Se realizaron por encargo de María Enríquez de Luna, duquesa de Gandía, entre 1505 y 1510. Por ello, aparece un ángel que sostiene el escudo de la duquesa en el centro de dos arcos conopiales lobulados, apoyados en dos capiteles y columna central con fuste estriado en espiral. Los dos leones que hay al lado de la puerta sostienen también el escudo de la duquesa de Gandía. Se conservan tres peldaños de la escalera original, empotrados a la altura de llegada de la escalera al primer piso.

Encontramos una baranda-mirador sobre el hueco de la escalera, con celosía flamígera de calidad y datación equivalente a la escalera flamígera del antiguo refectorio, actualmente la capilla de la Virgen de la Salud.

La escalera Arma Christi construida en el siglo XVI era flamígera en origen, pero tras sufrir desperfectos por causa de algún terremoto, los monjes realizaron una reconstrucción bastante sencilla con barro cocido. Por ella se accede a la derecha a las celdas y a la izquierda a una cambra que quizá se utilizó para el secado de alimentos.

La destrucción de esta escalera del monasterio debió producirse a mediados del siglo XVIII para aumentar la producción agrícola, ya que obstaculizaba la ampliación de los depósitos del monasterio.